
ACTUALIDAD
Que España gane un mundial es un acontecimiento histórico. Que España juegue como juegue y domine con su fútbol a todas las selecciones que se le pongan por delante es también histórico pero aún más histórico es ver como personas de todos los lugares del territorio nacional ondean las banderas españolas y sienten esos colores que otrora en muchos rincones fueron tan detestados y perseguidos. Ver banderas españolas en Bilbao, Barcelona, Navarra o en Canarias, es la más clara aceptación de la realidad nacional y un síntoma de que ese miedo que se tiene a la minoría nacionalista que persigue ideas y secuestra la moral de muchos habitantes, se está perdiendo.
Es una alegría ver que algo que nos une a todos, como el deporte, puede limar asperezas y diferencias sociales. Que algo que ocurre cada cierto tiempo y que es un legado de tradición y cultura ancestral que ya en tiempos griegos servía para evitar guerras y realizar pactos o tratados, pueda reunir a tanta gente diferente con un mismo sentir.
A esta realidad se suman también incluso la prensa más radical e independentista, con una clara falta de moralidad y ética. Algo que esperemos sirva para que esa enfermedad que se cura viajando, vaya dejando paso a una globalización a todos los niveles y a una única civilización.
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