martes, 10 de enero de 2012

La Navidad de Yaiza


Los padres de Yaiza estaban nerviosos. Llegaba Navidad y quedaban regalos pendientes. Marta, su madre, tenía la ligera sospecha de que su hija pensaba que este año Papa Noel no le iba a traer la muñeca que había pedido. Era muy tarde y la noche ya había caído como un manto de espuma blanca sobre los edificios y casas de la ciudad. Los padres de Yaiza, después de todo, llegaron a tiempo. Querían verla cuando abriera los regalos y contemplar aquella cara de sorpresa, ilusión y felicidad que mostraban sus pequeñitos ojos en años anteriores. Alrededor suyo, fueron apareciendo los paquetes, uno tras otro. Y Yaiza fue feliz. En aquella cama fría como la nieve, por un instante, los tubos y las agujas desaparecieron.

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